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Entradas

Mostrando entradas de diciembre, 2010

En el CIELA-Fraguas (Abril, 2012).

Leyendo a Fernando Pessoa

Entrevistando a Salvador Gallardo (el hijo)

Encuentro Regional de Narradores (Zacatecas, noviembre, 2012)

Juan Gelman, Fernando y Greta.

En el Encuentro de Poetas del Mundo Latino Víctor Sandoval. (Aguascalientes, octubre, 2011)

En la presentación del libro El cuerpo remendado


De izquierda a derecha Leonardo Garvas, editor de Disculpe las Molestias; Fernando Paredes, coautor del libro; Patricia Guajardo, editora de la Revista Parteaguas; en el CIELA-Fraguas, junio 2011.

Encuentro Regional de Escritores (Nayarit, 2008)

Para dar lectura al cuento "Matamoscas" de su libro homónimo, edición agotada.

Fernando y Edna

En la presentación del libro Al diablo Adentro (F. Paredes coautor)
de la editorial Disculpe las Molestias (Distrito Federal, febrero, 2009)

AE

Fotografía: Fernando Paredes - Aguascalientes, México, 2007




Diviértete, sé feliz. A veces quisiera escribir algo en el francés de Rimbaud, decir algo como Michel Platini. Es tan bueno fumar a estas horas. Juega, córtate el pelo. A los niños les sale humo blanco de las orejas y las hormigas trepan arbolitos navideños. Podría decirse que los accidentes nos tienen aquí; que el zodiaco, los fármacos, la tristeza y el subsuelo complotaron para estrellarnos labio con labio, ojo con ojo, pierna con pierna; o podríamos dibujar un gato y morirnos de tedio.

Mejor no; mejor ponte bonita y hazme de cenar. Prepárame un marxista enfrijolado, con tortillas de dialéctica y un choco de Lacan; hay queso capitalista, chiles ejidatarios y un sindicato de legumbres huelguistas que habrá que reprimir. Sé bien que nada sé de Sócrates; que lo mío, lo mío, lo mío, son las puñetas. Pero, oye, juega. Diviértete. Sal a incendiar un árbol, un perro, una ancianita. Llénate las manos con lodo y dibuja tu…

Algún día todos los días serán miércoles

*texto en obra negra permanente






Los miércoles descanso. El resto de la semana me pongo la gorra y los pantalones verde perico y los calcetines y la playera amarilla mango manila, tomo el autobús al trabajo, espero a que don Carmelo llegue con sus quince cabellos despeinados como patas viejas de araña, de Che Araña bailando tango sobre la brillante pista de su cráneo asoleado, salpicado de pecas lunares, y veo cómo, otra vez, se esculca en todas las bolsas buscando el llavero con forma de sirena, el de la llave de la puerta, la cuadradita, la que abre así: cric cric crac. Entonces don Carmelo llega despeinado, sale del auto cargando bolsas con naranjas jitomates cebollas, cilantro limones rábanos, carne de res de cerdo de pollo, llega y tengo que ayudarle con el bolserío y quedarme así, cargando el montón, mientras él busca en su chamarra playera pantalón, en la bolsa donde guarda las facturas, la calculadora, y nada, ahí nunca hay nada más. Don Carmelo comienza a bufar. No…

Trust

Revienta tu cara de alegría y George Bush aparece en la tele para decir algo completamente idiota. No le hacemos caso; la carne en el horno ya despide su fantasma de sabor y la anécdota de los perros siberianos se acerca a su final.
Una carcajada más. Otra.
Creo que nunca he visto ojos como los tuyos; creo que no había visto nada hasta encontrarme con tus ojos; creo. Tus pies son feos, romos, duros, amarillos. Me gustan.

Pasamos al comedor y me siento a verte servir la cena. ¿De dónde vienes? ¿Qué comen en ese planeta? ¿Es carne de res? Pink Floyd no es lo mismo sin Waters, pero funciona. La gata se frota contra mi pierna mientras, no sé porqué, pienso en tu marido. ¿Tanta confianza te tiene? Qué bien estaría quitarte la ropa. Yo no podría irme así, dejarte sola, hablarte por teléfono para saber cómo te va. Yo te amarraría a mi brazo izquierdo y te haría firmar con sangre un acuerdo post mortem para que nos pudriéramos juntos.

¿Cómo está él?, te pregunto y dices que bien; que …

Acá Flotantes

bien.

acá flotantes hay como tres millones de pájaros, bolsas vacías, papelitos sucios y cacas caninas.

éstas últimas, claro, no flotan enteras, sino que tiene que pasar la estación veraniega, el sol carcoma, para que se conviertan en finísimo polvo dorado y se mezclen con los átomos del viento.


según datos aportados por comisiones de medio ambiente, todos inhalamos veintitrés kilos de mierda al año. Si a eso juntamos los cuatro kilos diarios que (des)cargamos al día, llegamos a la pasmosa suma de un mundo barnizado con heces.


pero los flotantes, se me olvidaba...
sí, acá también se ven OVNIS entre agosto y diciembre, en las inmediaciones de la sierra madre, atrasito de una loma.
es bonito el espectáculo.
el que más me gusta es uno verde con forma de gato que siempre deja un aroma a tacos cuando se va.

y no se me olvidan los globos, las almas santas y los aviones comerciales.

ni los sueños que andan buscando durmientes para encarrilar sus historias de color pescado con ojos de niña renco…

Burgués

Por la boca mueren el pez y el necio. Los necios son peces a los que se les sofríe lentamente en mantequilla. La matequilla es el caviar de las vacas. Las vacas son mujeres tetonas y estúpidas. Las tetonas estúpidas son muy buenas esposas y a las buenas esposas se les engaña con la comadre.
La comadre, por lo común, se llama Graciela.

Aprendí que al búnker se le escamotea desde dentro. Se necesita paciencia de Gandhi para continuar retando al imperio social y yo no soy hindú que sólo requiere semillas de girasol para vivir. Además, me gusta que el mundo sea como es: injusto, represor, temeroso y asesino; es decir, humano. Y al decir Humano, también digo ingenioso, loco, asombroso constructor de fantasías, insaciable soñador de belleza, accidente premeditado para que el universo pueda ser un vecindario ancestral. Y también digo: apocado, ignorante, vanidoso, hablador, traicionero, solitario, eyaculador precoz.

Me gusta que los buenos tengan cosas que ocultar y que los malos se…

La Niña Rota

Este se llama así: El Cuento de la Niña Rota. La Niña Rota no existe hasta que escriba: se caía a cada tres metros y le gustaba el jazz ligero. Usaba vestidos rotos y sus costillas flotantes flotaban fuera de ella. Fffffff hacía el saxofón; Gggggg hacía la guitarra; Ssssss hacían los platillos; Mmmmm hacía la Niña Rota, encerrada en su recámara sin techo, chupando caramelos rosas. Luego aparecía el Hombre Negro. Este se llama así: La Niña Rota y El Hombre Negro. Ella acomodaba sus vísceras e intentaba emparejar los meniscos de sus rodillas. Él brincaba la barda de la recámara y, sin decirle nada, la penetraba sin escarceos, de prisa. La Niña Rota lo amaba; sus brazos dislocados intentaban siempre abrazarlo, retenerlo. Pero el Hombre Negro terminaba e inmediatamente volvía a brincar la barda, sin voltear a verla, riendo a carcajadas. Yo lo hago feliz, pensaba la Niña Rota mientras esperaba a que alguien comprara una de sus estampitas. Este se llama así: La Niña Rota y el …

1993

1993.
Miércoles. 3:15 p.m. R.E.M. Drive.
Smack, crack, bushwhacked.
Tie another one to the racks, baby.

Michael Stipe es llevado por cientos de manos
sobre cabezas adolescentes
a un blanco y negro atravesado
por latigazos de luz.
Sonríe, sonríen los rostros de su mar
-ola y peces al unísono-,
y de su voz sin boca, como un viento:
Hey kids, rock and roll.

Nobody tells you where to go, baby,
como un presagio apenas intuido
aquel miércoles de nada-por-hacer
en cama de los padres.
O tal vez fue un sábado que duró tantos otros
afuera y verde,
con ojos y labios y manos iguales
y cantos y vasos y vueltas sobre sí mismo,
mareado de respirar tanto, tan alto,
tan profundo, con el corazón
guardado en cajitas de casét, sangrante
y gozoso.

What if I ride? What if you walk?
What if you rock around the clock?

Tic: porque todo está siempre a punto de
Toc: saltar en el tren de alguien más.
Tic.
Toc.

Siempre a un paso del desastre.

Milnovecientosnoventaytres. Cuerpos-ventanas abiertas,
Cuerpos-macizos de rosas, Cuerpos-desastres natu…

El Sebo (teoría y praxis de la Novela en tres minutos)

1



Tope. Vuelta. Tope. Estación Tus Ojos.

No mames. Imagínate comenzar tu Novela así: Tope. Vuelta. Tope. Estación Tus Ojos.

Jua jua jua jua…

Qué mamada.





2



Podía tocarse el hombro con las rodillas. Parado, es decir. Haciendo ejercicio tipo aerobics. Todavía podía hacerlo sin esforzarse en realidad. Pero ya no aguantaba tantas. Ahorita lo está haciendo nomás porque algo tiene que hacer. No puede Ser si no Hace.

En una novela, digo.





3



Lo más extraño era su rostro: muerto así como estaba, parecía a punto de decir algo. La forma en que sus labios se unían y apretaban hacia delante, los ojos entrecerrados, el cuello tenso y algo que sólo puede ser descrito como intención en toda la actitud del cuerpo tendido diagonalmente sobre el colchón, indicaba que murió en el justo momento de querer emitir una opinión. Y parece que estaba defendiendo lo indefendible, a punto de opinar una tontería. No. Una excusa. Eso. Lo más extraño era que parecía haber muerto en el justo momento de estar excusánd…

El rastro de nuestros días

A Edna.
























Camino al aeropuerto metí una mano bajo tu falda. El taxista debió de percatarse pues carraspeó tres o cuatro veces innecesariamente. Los cristales empañados, blancos de frío, hicieron del paisaje una larga serie de cuadros impresionistas. Hasta que salimos de la ciudad no pude dejar de pensar en la dicotomía existente entre las temperaturas del exterior y la de tu entrepierna. Un rato de esos en los que lo normal se descubre extraordinario.

- Dejé la llave junto al librito de Marx – rompiste el silencio y trazaste una diagonal en la ventanilla con tu dedo.
- ¿Cuál?
- El de Miseria de la Filosofía, a la entrada.
- No, cuál llave.
- La de la casa, ¿cuál otra?

Llevabas el vestido de lunares verdes, el pelo sujeto con liga gruesa, la cara lavada, los labios secos. Nunca me pareciste hermosa, pero me gustabas tanto. Estuve a punto de acobardarme, de decirte que no valía la pena, que regresáramos y comenzáramos todo de una vez. Triste, nervioso y repentinamente lúcido, …

Violentales

Una mujer sale de su oficina luego de un pesado día de trabajo. Sube a su auto, harta y fatigada, enciende el motor, arranca y abandona el estacionamiento. Al tomar la calle, casi es impactada por una camioneta negra, grande, de cristales polarizados. La trompa de ésta queda a unos centímetros del auto, y entre el claxonazo y el sobresalto, la mujer expulsa un poco de orina. Ha frenado por instinto, pero está en un punto ciego. Se le ha olvidado lo que debe hacer.

El claxon no deja de golpear, furioso, y la camioneta amenaza acelerando a fondo. La mujer no puede darse cuenta de nada. Se le han reventado los tímpanos y no escucha el estruendo de la máquina sino el escándalo del silencio. No sabe que son las cuatro de la tarde, ni recuerda que hay dos niños esperándola en casa. Rígida, sostiene el volante con una tensión que le hincha las venas de las sienes y hace que su mandíbula rechine a punto de quiebre. Hay gente que se ha detenido a ver qué es lo que pasa, tan inútile…

The man i love

We hunt your mom in Tlaquepaque! Eso es lo primero que se lee en la página porno de internet que abro a las 2:21 de la madrugada. Tlaquepaque es un municipio cercano a Guadalajara. La página Horny Moms está hecha (producida, diseñada, registrada, grabada y actuada) por un par de gringos. Mi mamá no vive en Tlaquepaque, y estoy seguro que hace muchos años que no visita ese lugar.

Aparece la primera serie de fotos.

NADIA, se lee debajo de la imagen de una rubia treintañera bajándose los calzones. Esta no es la de Tlaquepaque. Tiene cara de californiana hija de inmigrantes alemanes y un par de nalgas capaces de dar abrigo a las Naciones Unidas. Mike (así se llama el hunter) queda inmortalizado lamiéndole la raya interminable. ¿Este pendejo es el que anda cogiéndose a las mamás de mis paisanos de Tlaquepaque?

HEATHER, con rúbrica carmesí debajo de otra rubia de tetas asoleadas, color crema de cacahuate en las redondeces y blanca como leche en las marcas del bikini. En Tlaquepaque…