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1993



1993. 
Miércoles. 3:15 p.m. R.E.M. Drive.
Smack, crack, bushwhacked.
Tie another one to the racks, baby.

Michael Stipe es llevado por cientos de manos
sobre cabezas adolescentes
a un blanco y negro atravesado
por latigazos de luz.
Sonríe, sonríen los rostros de su mar
-ola y peces al unísono-,
y de su voz sin boca, como un viento:
Hey kids, rock and roll.

Nobody tells you where to go, baby,
como un presagio apenas intuido
aquel miércoles de nada-por-hacer
en cama de los padres.
O tal vez fue un sábado que duró tantos otros
afuera y verde,
con ojos y labios y manos iguales
y cantos y vasos y vueltas sobre sí mismo,
mareado de respirar tanto, tan alto,
tan profundo, con el corazón
guardado en cajitas de casét, sangrante
y gozoso.

What if I ride? What if you walk?
What if you rock around the clock?

Tic: porque todo está siempre a punto de
Toc: saltar en el tren de alguien más.
Tic.
Toc.

Siempre a un paso del desastre.

Milnovecientosnoventaytres. Cuerpos-ventanas abiertas,
Cuerpos-macizos de rosas, Cuerpos-desastres naturales,
plenos y enfebrecidos, salvos de toda culpa, jóvenes,
con toda la muerte por delante, hacedores del escarlata,
Cuerpos-modelo-setentaytantos –ola y peces al unísono-,
con un pedacito de fama y medio balazo entre los ojos.




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Tal cual

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Policías
Y un coro de ranas,
A las cinco de la tarde
De un martes de diciembre,
Con los ojos vendados,
En traje de astronauta.

Yo soy el drogadicto que todos los días llama
A la estación cumbanchera
Y pide esa cancioncita
Que te alegra la mañana.

Me gusta
Que te guste
Lo que busco;
Me busca
Que te encuentre
Y haga bizcos.
Me visto
Que te pones
Lo que uso;
Me uso
Que te pase
Lo que pasa.

Yo soy el borrachito que se pone terco
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Roncando como puerco,
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Sin cogito, sin sum, sin ergo,
Para después perderse
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Fernando Paredes

Epítetos, poesías, pituitarias

2007-02-26






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